François Noudelmann

Para el papa del existencialismo, Sartre, todo comienza por la sorpresa ante la existencia del mundo. Y nada cuenta más que la libertad de conciencia. El filósofo François Noudelmann restituye la riqueza de una obra proteoforme.

Sorprenderse ante la existencia del mundo… esta actitud filosófica inspiró el pensamiento de Sartre. El leve peso de lo real, su potencial desaparición en la irrealidad, le condujeron a apasionarse por la imaginación. Desde sus primeros intentos filosóficos, estudió las alucinaciones, los sueños, los imaginarios, e incluso tomó mescalina para observar esos fenómenos. La fenomenología de Husserl le permitió comprender la intencionalidad de la conciencia que imagina. De ahí surge el concepto que es el faro de su filosofía: la libertad. La imaginación, afirma, es el acto de una conciencia libre que puede irrealizar lo real, es decir, hacerlo desaparecer de la percepción, haciéndolo aparecer como imagen.

Filósofo de la existencia, Sartre fundó sus reflexiones más abstractas en experiencias vividas que para él son otros tantos pretextos para sopesar la existencia de los seres. Interroga la existencia desnuda, sin precipitarse para llamarle naturaleza, creación, realidad o materia. En 1938 publica «La Náusea» el diario desencantado de un personaje en que   de una revelación filosófica: «Lo esencial es la contingencia. Quiero decir que, por definición, la existencia no es la necesidad. Existir es estar-ahí, simplemente». En el fondo de la filosofía sartriana se encuentra la constatación de una existencia injustificada, para nada, en total falta de una razón o de un proyecto. Todas las justificaciones del mundo en tanto que es, pueden desaparecer a partir del momento que una conciencia introduce su potencia de anorreamiento (néantisation). Al mismo tiempo, la conciencia se encuentra en situación de haber de fundar su propia existencia y de proyectarse hacia un horizonte de posibilidades que confiera un sentido al mundo.

Sartre no abandonará jamás la afirmación de la libertad de conciencia. Se opone constantemente a todas las formas de determinismo, que consideraba como otras tantas alienaciones: la naturaleza humana, Dios, el Ser, las estructuras, los órdenes simbólicos… existen a título de “situaciones”, pero no ponen en cuestión la libertad. En su obra maestra «El ser y la nada», Sartre analiza las conductas de la conciencia libre y moviliza a Heidegger, Freud o Marx como usará siempre sus referencias filosóficas: extrae las ideas, las agota, las traiciona y sigue su camino.

 

 

La edición en papel de este articulo apareció en la revista Les Hors-Séries de l’Obs – Comprendre des grands philosophes (fragmento). París, abril 2019: pp. 74-75.

Reproducción exclusiva para uso escolar.

 

 

 

© Ramon Alcoberro Pericay