Filosofia i Pensament Ramon Alcoberro amb la col·laboració de Júlia Torres i Canela

PEQUEÑA HISTORIA DEL ESTOICISMO ANTIGUO

 “Estoicismo” es un término que designa la escuela de filosofía fundada por Zenón de Citio en el siglo III antes de nuestra Era, pero que se desarrolló posteriormente durante el período romano y alcanzó hasta el siglo III.

Zenón, nacido en Citio. En la isla de Chipre, llegó a Atenas hacia el 304 antes de nuestra Era y daba sus cursos de una manera por lo que parece bastante informal bajo una columnata ornada con pinturas que se encontraba en la plaza pública de Atenas. El edificio que rodeaba esta plaza se conocía como “el Pórtico abigarrado”, Stoa Poikilé, en griego. Los primeros discípulos fueron llamados “zenonitas”, pero rápidamente se impuso el nombre de “estoicos” (los del Pórtico).

El estoicismo perduró durante casi cinco siglos, y al principio lo hizo de una forma bastante institucional. Antes de su muerte (hacia el 262), Zenón designó como sucesor a Cleante de Asos 331-230) y lo hizo menos por su capacidad intelectual que por sus dotes morales. Se dice de éste que era muy pobre y que trabajaba de noche para poder seguir las clases de Zenón durante el día y se le llamaba “el segundo Hércules” por su resistencia. Crisipo de Soles (280-204) sucedió a Cleante; filósofo muy prolijo (escribió cerca de setecientos “libros”) y lógico brillante, sistematizó y profundizó la doctrina de Zenón para defenderla de algunos de sus discípulos heterodoxos, y especialmente de los epicúreos y de los escépticos académicos,

Con la conquista romana, la escuela de Atenas parece haber desaparecido poco después de la muerte de Panecio de Rodas (185-110) que introdujo el estoicismo en Roma gracias a sus vínculos con los aristócratas ávidos de cultura griega del “círculo de los Escipiones”. Otro autor conocido en Roma, particularmente por Cicerón, fue Posidonio de Apamea (140-50) que abrió una escuela en Rodas y se caracterizó no solo por su tentativa de acercar el estoicismo al platonismo, sino también por su obra científica como historiador, geógrafo y físico. Desarrolló, por ejemplo, una teoría de las mareas.

Se han perdido todas las obras de los estoicos griegos del periodo helenístico, con la excepción del Himno al Sol de Cleante, y para conocer su pensamiento hemos de conformarnos con citas y resúmenes de autores posteriores, en particular de Cicerón y de Diógenes Laercio.

En cambio, disponemos de obras de varios estoicos del periodo imperial romano. Séneca (4-65 de nuestra Era) fue precepto de Nerón y escribió, en latín, numerosas obras de ética, insistiendo en la atención y en la meditación cotidiana necesaria para el aprendizaje de la sabiduría estoica, pero también escribió un texto de física (astronomía, meteorología), las Cuestiones naturales. Cornutus (siglo I), profesor de gramática, fue el maestro de los poetas latinos Lucano y Perseo, de él se conserva un Manual de teología griega, que recensiona las interpretaciones alegóricas de la mitología, gracias a las cuales los estoicos mostraban que los mitos, que se remontan a Hesíodo y Homero, eran exposiciones imaginarias de la naturaleza del mundo y de los dioses, es decir, de la física estoica.

Musonio Rufo (siglo I), caballero romano y filósofo estoico, fue exiliado primero por Nerón y después por Vespasiano, como muchos otros filósofos que se consideraban vinculados a la oposición republicana al Imperio. De Musonio nos han quedado breves lecciones en griego sobre el aprendizaje de la filosofía, sobre su utilidad política o sobre la utilidad del matrimonio, tema sobre el que propuso una teoría bastante original. Fue maestro de Epicteto (55-135) que había sido esclavo y más tarde abrió una escuela estoica en Nicópolis. Fiel al modelo socrático, Epicteto no escribió ningún libro, pero su discípulo Arriano, consignó sus lecciones en las Conversaciones y propuso una breve antología de sus lecciones en el Manual.

Estos escritos tuvieron una importancia no menor sobre Marco Aurelio (121-180) emperador desde el año 161 y filósofo desde su juventud. Fundó en Atenas cátedras imperiales de filosofía destinadas a la enseñanza de las grandes filosofías griegas (platonismo, aristotelismo, estoicismo y epicureísmo) y ha dejado un importante diario filosófico personal en griego, los mal llamados Pensamientos, que sería mejor denominar (Escritos) para mi mismo. A partir del siglo III el estoicismo fue perdiendo influencia rápidamente en provecho del neoplatonismo y del neoaristotelismo; tanto fue así que las obras de los primeros estoicos fueron cada vez menos difundidas en el Imperio, hasta llegar a desaparecer, como muestra el neoplatónico Simplicio del siglo VI después de Cristo que solo disponía de las obras de Epicteto.  Y que escribió un detallado comentario del Manual presentándolo como una introducción a la dimensión moral, práctica y cotidiana de la vida filosófica.

 

 

© Ramon Alcoberro Pericay